domingo, 18 de noviembre de 2007

Don't let me down (The Beatles)

Don't let me down
Don't let me down
Don't let me down
Don't let me down

Nobody ever loved me like she does
Ooh she does
Yeh she does
And if somebody loved me like she do me
Ooh she do me
Yes she does

Don't let me down
Don't let me down
Don't let me down
Don't let me down

I'm in love for the first time
Don't you know it's gonna last
It's a love that lasts forever
It's a love that had no past

Don't let me down
Don't let me down
Don't let me down
Don't let me down

And from the first time that she really done me
Ooh she done me
She done me good
I guess nobody ever really done me
Ooh she done me
She done me good

Don't let me down
Don't let me down
Don't let me down

sábado, 17 de noviembre de 2007

Crys & Jos

Vuelo para dos (Correcciones por favor)

- ¿A que hora llegaste a Tijuana?
- No hace mucho, unas horas nada más.
- ¿Y que te trajo para acá?
- Mi madre…
- ¿Quería visitar Tijuana?
- No, ella murió. Vine a enterarte pues me iré al extranjero y no quiero perder comunicación. Necesito distanciarme de los recuerdos.
- ¿Por qué te vas tan lejos?, ¿por qué no buscar solamente un territorio nuevo?
- Aún sufro bastante.
- Mi pésame. Conmigo cuenta para lo que se ofrezca.
- No te preocupes.
- Mi madre la quería mucho, le dolerá cuando se entere.

- ¿Qué ha sido de ustedes?
- Hemos estado bien. Vivimos aún juntas. Mamá dejo su puesto en el mercado y ahora atiende una mercería en casa. Yo estoy trabajando de supervisora en una fábrica. Nos va bien. ¿Te gustaría que vayamos a verla?
- Me alegra que bien les vaya. Dispensa si no puedo ir a saludarla, mi vuelo sale a las seis. Prometo venir después ¿Vamos por un café?
- Vayamos rápido que sales en dos horas.

Era ella, como olvidarla. Su pelo castaño, su sonrisa, sus ojos color miel y sus hermosos labios. Desde que nos apartamos cada noche había soñado con ella. Vivía momentos inaguantables llorándole a su recuerdo, a su ausencia. Pidiendo a las vírgenes un sorpresivo encuentro, llorar sus lágrimas, robar el tacto de quien la tocasen, pedía un soplo de su aroma dentro de mi esencia.
A edad temprana la conocí, nuestras madres habían coincidido una tarde decembrina en la aduana, en la fila que dirige a revisión y papeleo.

- ¿Qué frió hace verdad?
- ¡Huy, muchísimo! Dios quiera no mandarnos nevada.
- ¿Suele nevar aquí?
- ¡Uh, a cada rato! Lo bueno es que se vino abrigada. Malo fuera que viniera primaveral como las gringas, se les ha de congelar hasta la sangre.
- Lo bueno.
- Oiga, ¿es usted de aquí?
- No, soy de Zacatecas.
- Es un lugar muy bonito. Nunca he ido para allá.
- Muy bonito.
- ¿Viene con su familia?
- Solo con mi hijo pequeño.
- ¿Y donde anda su niño?
- En el hotel, lo deje allá para que no se cansara. Luego no me aguanta el paso.
- ¡No puede ser! Tijuana es un lugar muy peligroso. No debe dejar a su niño solo. No, no, no, eso esta muy mal. Mire, le propongo algo, salgamos de la fila, vayamos por su hijo y lo dejamos encargado con una vecina. Ella también cuida de mi cría, sirve que tienen con quien jugar. Vamos, tenga confianza.

Recuerdo estar aburrido en el hotel viendo programas televisivos no doblados a mi idioma, que entre un canal y otro de caricaturas había cuatro de pornografía, uno de noticias y uno de animales. Me quede dormido, y un instante después, abrió la puerta mi madre acompañada de una señora de cabello pelirrojo. La seguimos, subimos a su camioneta, nos llevo a quien sabe donde, lugar al que llegaron a dejarme.

- ¡Hola Romana! ¿y hoy por que tan temprano?, apenas empezaba a hacer las gelatinas con forma de sapito, ¿no ibas de compras al otro lado?...Disculpa por no saludar a tu invitada. ¡Hola!, me llamo Miriam.
- ¡Hola! me llamo Laura. Discúlpeme, tampoco me presente…Él es Alex, mi hijo. Saluda Alex, se educado… ¡Alex saluda!
- No se preocupe, así son los niños.
- Te voy a encargar también a este diablito. Cuidas que no hagan travesuras, y ya sabes, cuando llegue nos arreglamos.
- Hasta luego doña Laura, vaya tranquila. En un momento están las gelatinas y con esas se me alegran.
- Doña Laura y yo nos vamos, see you later chulis.
- ¡Cuídense!

Estábamos uno frente al otro, viéndonos como dos enemigos, haciendo cuanto gesto creíamos que expresaba lo molesto. Era yo un desconocido irrumpiendo su pequeño cosmos y ella me lo hacia entender.
Se fue tras unos minutos dejándome solo y triste. Busque un lugar visible para sentarme, pues necesitaba de consuelo, evidenciar el despecho para ganarme así el espacio seguro entre los brazos de quien sea.
Ahí sentado me quede atento al relato de mi oído que contaba todo lo que ella hacia. Sus ruiditos, sus pasos, su risita, su aliento, el latir de mi corazón. Esperaba que sus juegos necesitaran esa parte de la casa. Esperaba que su clemencia me convidara de sus sueños, de su imaginación.
Mágicamente mi deseo se realizo, paso junto llevando un avión impulsado por el viento de sus manos y el motor de su boca. Aterrizo al frente, me invito a que con ella volase. Sorprendido me levante de un salto, alcé mis brazos fingiendo que volaba. Ella me detuvo. Tomo mi mano, doblo tres de mis dedos, los sobrantes los acerco al avión y simulo subirlos.

- ¡Ese eres tú!... Bienvenidos pasajeros de Aerolíneas México, volaremos rumbo a Tijuana… ¿Listos?... ¡Vayámonos!

Las habíamos frecuentado desde entonces, cuatro o cinco veces al año. Nuestras madres habían encajado tan bien que se consideraban las mejores amigas. Crystal y yo teníamos una relación excelsa, unida, incomparable, que me fue fácil enamorarme.
Las visitas fueron escaseándose desde que la mercancía extranjera empezó a encontrarse en las tiendas departamentales. Ya no cuatro visitas al año, eran ahora dos, una, luego nada.

- Te fascinaba ese avión, fue buen pretexto para volar por tu mundo.
- ¿Te hacia subir los dedos a el verdad?
- ¡Jajaja! si.
- ¿Cuánto tiempo estuvimos lejos?
- Ni un segundo, solo dejamos de vernos siete años.
- Había querido visitarte, pero con eso de tener mucho tiempo sin verte, me dio temor ir y no encontrarte. ¿Te confieso algo?...yo también estoy cansada de Tijuana, ya hasta he pensado en irme a Europa, vivir en aquel continente, conseguir un buen empleo, hacer una familia, tu sabes.
- Parece que hemos coincidido antes de separarnos definitivamente.
- No digas eso… Lastima que tu tengas un motivo tan triste.
- El tuyo también lo es.
- Un poco, pero es necesario volar en otra parte, ¿no crees?
- Creo que ya es tarde.
- Cierto, tu vuelo sale en media hora. ¿A dónde iras?
- Yo pago la cuenta.
- Esta bien, luego me cuentas. Espero te vaya maravillosamente. Anímate, a ella le encantaba verte alegre.
- Crystal…
- ¿Mande?
- Nada… Disculpa.

Estaba indeciso. No quería perderla, más el obstáculo de evidenciar mis sentimientos era casi imposible de sobrepasar. Buscaba en mis adentros una frase sutil, donde se entendiera mi ilusión y se prestase a un gran número de explicaciones en caso que mi comentario no acertara. Tenía miedo, pero era mayor el miedo a no tenerla para siempre.

- Crystal…
- Dime.
- ¿Te gustaría volar conmigo?
- Siempre.

Algún integrante de Kiss y Crystal


domingo, 11 de noviembre de 2007

Amor condusse noi an una morte

Amar es una angustia, una pregunta,
una suspensa y luminosa duda;
es un querer saber todo lo tuyo
y a la vez un temor de al fin saberlo.

Amar es reconstruir, cuando te alejas,
tus pasos, tus silencios, tus palabras,
y pretender seguir tu pensamiento
cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas.

Amar es una cólera secreta,
una helada y diabólica soberbia.

Amar es no dormir cuando en mi lecho
sueñas entre mis brazos que te ciñen,
y odiar el sueño en que, bajo tu frente,
acaso en otros brazos te abandonas.

Amar es escuchar sobre tu pecho,
hasta colmar la oreja codiciosa,
el rumor de tu sangre y la marea
de tu respiración acompasada.

Amar es absorber tu joven savia
y juntar nuestras bocas en un cauce
hasta que de la brisa de tu aliento
se impregnen para siempre mis entrañas.

Amar es una envidia verde y muda,
una sutil y lúcida avaricia.

Amar es provocar el dulce instante
en que tu piel busca mi piel despierta;
saciar a un tiempo la avidez nocturna
y morir otra vez la misma muerte
provisional, desgarradora, oscura.

Amar es una sed, la de la llaga
que arde sin consumirse ni cerrarse,
y el hambre de una boca atormentada
que pide más y más y no se sacia.

Amar es una insólita lujuria
y una gula voraz, siempre desierta.

Pero amar es también cerrar los ojos,
dejar que el sueño invada nuestro cuerpo
como un río de olvido y de tinieblas,
y navegar sin rumbo, a la deriva:
porque amar es, al fin, una indolencia.

Xavier Villaurrutia

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Dedicatoria


Este pequeño rincón va dedicado principalmente a Crystal, a nuestros amigos y familiares, y finalmente a mí, ya que según creó en una pareja también cuenta el novio ¿o no? Se me ocurrió como una forma de dar gracias a todo aquello que compartimos y mostrar un poco ese mundo que como pareja hemos ido recorriendo. Aquí haré, hará, haremos registro de nuestras bienaventuranzas y también de las caídas que tengamos en los baches que no puede tapar el gobierno. Si gustan, pueden usarlo como espacio público para venden cosas usadas, para anunciar una fiesta o un servicio de masajes a domicilio. Para cerrar, estimados lectores, quiero que sepan que Crystal es para mí la vida que ha llegado a buscarme…¡y no soy cursi!, cuando den con la suya vendrán aquí a ver que dije para copiarme. No se crean, se les quiere.

Hace tres meses que no padezco de soledad

Hace tres meses que no padezco de soledad.

Di con una mejor cura que la autocomplacencia
y la embriaguez…

tú.

¡A que buen remedio!,
una pastilla de buenos días por la mañana,
disuelvo en agua tus actividades de la tarde
y al remanso de la noche
una cucharadita de tus besos.
¡A que buen remedio!

Conforme llevó el tratamiento
veo que estoy mejorando.
Ya no me veo decaído, adormilado o débil,
incluso creo que estoy engrosando.

Te encontré lejos de las farmacias,
no necesite de recetas, ni de pagar nada.

Eres una droga que requiere constancia,
empeño, convicción, deseo.
Más al cumplirte
prometes curar el alma,
mantenerla sana y avispada.

Eres como el paracetamol,
la ranitidina,el naproxeno,
las neomelubrinas,
el dinatrato de isosorbida
y el acido acetilsalícilico juntos,
por que siempre,
de algún modo,
me haces sentir bien.

sábado, 3 de noviembre de 2007

El tedio de no verte un día de asueto

Ya voy

Ya voy contando los días
y aún faltan poco más de veintitrés.

Ya voy dejando paso al nerviosismo
que aligero inventando inútiles sistemas administrativos
de lo que gasto.
Abordo los calendarios
recolectando días de pago
deduciendo cuanto tendré
para la fecha que fijamos.

Ya voy pensando las catorce horas de viaje,
la inmovilidad, el entumecimiento,
las comidas desabridas en restaurantes de carretera,
y las ocho horas de películas defectuosas que habré de soportar
mientras trato de olvidar el lento pasar del tiempo por la ventanilla.

Ya voy imaginando como saludar a su madre,
en mi pelo, en el atuendo indicado,
en como ayudaran tus besos
al sosiego de mi adicción por el tabaco.

Ya voy que cavilo en todo,
y todo en lo que cavilo
son destellos que busco idóneos al encuentro,
ya que al fin,
y por única vez,
he pensado en el futuro,
he pensado en un nosotros,
he pensado.

Crystal (Cuento)


Su madre, después de presentarse, me invito a pasar al cuarto de su hija a darle a ella la sorpresa: Al fin había llegado. Entre a la habitación. Note, al ver a mi novia acostada con medio cuerpo bajo las cobijas y una boina sobre su cabeza que para ellas hacia un poco de frió. Para mí, el clima del lugar era agradable. Baje la mochila al suelo, me senté sobre la cama lo mas cerca posible de su cuerpo y empecé a susurrarle al oído su nombre; -Crystal, Crystal soy yo, estoy aquí- Curiosamente se escuchaba un eco de vació cada que le hablaba.

Había viajado cerca de catorce horas seguidas sin dormir ni un solo minuto; lo evitaba el nerviosismo, la curiosidad que me daba observar esos nuevos caminos que no había recorrido nunca y la oportunidad de tomar refrescos gratuitos. Además, pá acabarla de amolar, no llevaba música, ni libros, ni casi nada. No quería cargar mucho a Tijuana ya que temía ser asaltado apenas pusiera un pie sobre aquellas tierras.

Al no ver reacción alguna le di un beso en la mejilla e hice cosquillas cerca de su cuello evitando que mis manos fueran demasiado aventuradas a los ojos de su madre, que por cierto, nos veía desde la puerta. Cada que mis dedos la rozaban producía un sonido idéntico al tintineo de un par de copas al chocar.

Conocí a Crystal en mayo a través de una página de Internet que enlazaba personas. En ese entonces ella salía con un chico de su escuela. Tenían tiempo tratándose como amigos y las cosas se perfilaban para una buena relación, yo la veía muy ilusionada. Si mal no recuerdo ellos dos comenzaron a andar días después y yo, yo solo seguía dando click´s en cuanta página de enlaces me encontraba.

Su mamá dejó de vernos, llamaban por teléfono lo que la obligo a dejarnos a solas un momento. Aproveche para sacar la cámara fotográfica y conservar la imagen del justo momento en que por primera vez estuve con ella. El flash ilumino toda la habitación, pero ni con la intensa luz logre levantarla. Acaricie su cara al tiempo que cantaba una melodía: -Despierta, dulce amor de mi vida. Perdona, si te encuentras dormida...- La sentía helada.

El par de tórtolos terminaron su relación tiempo después, exactamente cuando ella me gustaba. Azares del destino, Crystal nuevamente soltera y yo más soltero que nunca. Se sumaron el par de soledades y para el ocho de agosto dormimos siendo novios.

Su mamá regreso a la puerta. La voltee a ver y le dije quedamente que su niña no se levantaba. Ella me indicó que la siguiera y dejara un momento mas dormir a su pequeña ya que había llegado muy cansada del trabajo, además, mientras podría desayunar algo y ella conocerme.

Intentaba llevar el bocado a mi boca mientras la madre de Crystal me preguntaba cuanta cosa se le ocurría. Parecía que mis respuestas eran simpáticas al recibir por cada una la sonora carcajada de la madre. Me pregunto cuanto tiempo llevaba nuestra relación y por que me había decidido visitarla. -Cumplimos cuatro meses y lo que me trajo aquí es el amor que le tengo, a Crystal la veo a mi lado para siempre. No quise perder la oportunidad de demostrarle ese cariño y ese deseo que tengo por vivirla- Le respondí.

Crystal salio de su cuarto despegándose las lagañas de los ojos. Me miro, sorprendida esbozo una sonrisa e inmediatamente se acerco a mí. Dejé a la madre hablando, dejé el desayuno, deje la silla donde estaba sentado y corrí a abrazarla.

La abrazaba apasionado al tiempo que decía amarla. Seguía escuchando el eco de vació, el choque de copas, seguía sintiéndola fría. La abrase más fuerte, ella me correspondió, queríamos sacar tanto amor en un solo gesto. La apreté más, y más, hasta que ella se estrelló. Se rompió en pedazos de diversos tamaños y esos pedazos me rompieron a mí. Me entraron por la piel, por los ojos, me trozaron las venas e hicieron de mí un mar de sangre. Crystal estaba regada sobre el piso y yo, regado en gotas sobre de ella.